Los préstamos empresariales son financiaciones proporcionadas por los bancos a propietarios de negocios para apoyar el desarrollo de su negocio, o a personas físicas o jurídicas que buscan fondos para montar un nuevo negocio o hacerse cargo de uno existente.
Se dice que un préstamo profesional se amortiza cuando se requieren fondos para un proyecto empresarial y se reembolsa de forma gradual, según el calendario especificado en la oferta de préstamo.
El calendario de pagos depende de las capacidades financieras y el capital de la empresa. Los pagos mensuales pueden ser mensuales, trimestrales, semestrales o anuales. Cada comisión mensual incluye una parte del principal, intereses bancarios, costes administrativos y diversas garantías.



El periodo del préstamo varía desde muy corto (desde unos pocos meses hasta un año en el caso de líneas de crédito o descubiertos) hasta a largo plazo (por ejemplo, hasta veinticinco años en el caso de préstamos inmobiliarios).
La financiación de inversiones empresariales se proporciona a medio o largo plazo. Los préstamos a medio plazo, que duran entre dos y siete años, financian las inversiones actuales de la empresa: maquinaria, equipos de transporte, herramientas informáticas, etc. La empresa presenta al banco la cantidad total necesaria para financiar estas inversiones.